Recuerdos latentes de la sabiduría ancestral.
Hay una frase antigua, de hace miles de años, que resume una verdad muy latente actualmente:
"Como es adentro, es afuera." Proviene del Kybalion, un texto de la sabiduría hermética del antiguo Egipto y aunque suene misterioso, lo que dice es aparentemente muy sencillo: Tu mundo interior crea tu mundo exterior. Tu estado interno se refleja en lo que vives y tu vibración dibuja tu realidad mental.
Mientras en Occidente nos separamos de la naturaleza, los pueblos ancestrales, los chamanes, los guardianes de la Tierra, los peregrinos y buscadores de la verdad, seguían escuchando. Ellos sabían que no hay separación entre: El ritmo de tu corazón y el ritmo de las estaciones o entre el ciclo de tu cuerpo y el ciclo de la luna tu estado interior y el clima de relaciones que te rodea. Para ellos, todo es un espejo humeante de posibilidades, ellos consideraban que si la tierra está en invierno, tú también tienes derecho a tu invierno interior o que si el árbol suelta sus hojas en invierno, tú también puedes soltar lo que ya no eres, lo que te desarmoniza. Si el amanecer llega después de la oscuridad, la luz, la claridad para ti también llegarán después de vivir tu noche. Y además, algo muy importante, no hay prisa pero si hay ciclo, no hay error, sólo proceso. Y lo más importante, no hay separación, hay unidad.
"Como es adentro, es afuera" no es solo filosofía.
Es tu biología, cuando estás en estrés crónico (adentro), tu cuerpo se inflama, tu piel cambia, tu digestión se altera (afuera). Cuando encuentras paz interior (adentro), tu rostro se suaviza, tu respiración se calma, tu entorno se ordena (afuera).Cuando hay caos en tus pensamientos (adentro), tu vida se vuelve complicada, las relaciones se tensionan (afuera). Cuando hay coherencia en tu ser (adentro), las oportunidades se muestran, las personas adecuadas llegan (afuera). Tu mundo exterior es un espejo de tu mundo interior y no para juzgarte, que seguramente es lo puedes estar sintiendo leyendo estas palabras, o así lo sentí yo. Es para informarte, es para guiarte de vuelta a ti.
La Naturaleza nos habla directamente y nos muestra como su primavera nos invita a renacer, a mostrar nuestros primeros brotes, a mostrarnos en luz creciente, da paso a nuevos proyectos, a la ilusión , trae consigo una energía que despierta. Así el verano nos trae su plenitud, el calor, la pura expansión, la creatividad, la acción y la oportunidad de compartirnos. El otoño viene a enseñarnos a soltar, a cosechar, preparar, dejar ir lo que no somos, agradecer y te invita a la introspección. El Invierno nos llama al silencio, al descanso, a la gestación, a la pausa y la escucha profunda, te está preparando para otra vuelta al Sol, el inicio de un nuevo ciclo.
¿Pero no tienes la sensación de que pretendemos vivir como si fuera siempre verano?, producir, rendir, darlo todo, brillar y ¿compartirnos todo el rato? y cuando el cuerpo nos pide un poco de invierno nos juzgamos, por no tener energía, cuando el cuerpo pide otoño aparece la culpa, cuando de pronto anhelas primavera te dices, espera un poco, pronto podrás y nuevamente nos olvidamos de escuchar nuestro ritmo y quizás ya es hora de recordar, que cada momento presente y consciente es una oportunidad de sentir el ritmo natural y la interconexión y la relación entre tu ritmo interno y el ritmo externo.
Y no, para nada, no es que estés rota, es que simplemente olvidaste escuchar tu ritmo.
Cuando trabajo con el tambor chamánico no es solo un sonido. Es vibración, es un ritmo que te recuerda el ritmo de la Tierra porque el golpe regular del tambor imita y nos recuerda el latido del corazón, el ciclo de las estaciones, incluso el misterio del pulso de la vida que nunca se detiene, y si, cuando te permites escuchar algo se sincroniza, tu respiración se alinea, tu mente se calma y por un momento tu cuerpo recuerda que es naturaleza y entendemos sin palabras que como es el tambor es tu cuerpo, como es tu cuerpo es tu vida, como es tu vida es el Universo. Todo es Uno, Todo es ritmo, Todo es Amor recordandose a sí mismo.
Al igual que cuando trabajamos con el “Olvidado Arte de Lavar los Pies”, en nuestro caminar, en nuestra planta de los pies existe toda una información inconsciente que se abre a ser vista, aceptada y despertar la humildad, la compasión y el propio reconocimiento.
Hoy sabemos que tu cerebro tiene ritmos circadianos. Que tus neuronas se sincronizan con: la luz y la oscuridad, el descanso y la actividad, el estrés y la calma y cuando vives en contra de esos ritmos, tu sistema nervioso se desregula, tu salud holística se resiente y tu bienestar se fragmenta. Pero cuando vives con presencia y coherencia con tu ritmo natural, todo se puede ordenar, sin tanto esfuerzo, sin tanta lucha, solo son experiencias pendientes de ser o no juzgadas. La ciencia lo llama homeostasis, los chamanes lo llaman “armonía con el Gran Espíritu” y yo lo llamo recordar el amor que ya somos. Son tres lenguajes diferentes para contar la misma historia.
Con Amor, Ana.
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La ciencia lo explica, los ancestros lo sabían, tu cuerpo lo recuerda.
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